Historia de la campaña Poné las pilas en el Taller Ecologista

Desde diciembre de 1992, existe en la ciudad de Rosario, una campaña de recolección de pilas usadas, para que los ciudadanos tomen conciencia de que se trata de un residuo tóxico, y que su destino no debe ser el mismo que el de la basura común.

Todos somos concientes del problema creciente que constituye el desprendernos de nuestros desechos. Esto es así desde que el hombre existe sobre la Tierra, y el problema es el mismo en una comunidad pequeña como en una gran ciudad. En la naturaleza no hay acumulación de basura, porque existen organismos descomponedores que se encargan de degradar los restos de materia orgánica que pasan a ser parte del suelo nuevamente, pero la capacidad del hombre como productor de basura desborda en gran medida la capacidad de la naturaleza para degradarla. Y lo más grave es que ha creado productos que no son biodegradables y permanecen intactos cientos de años.

Otro componente problemático dentro del flujo de los residuos domiciliarios son los residuos tóxicos, que representan aproximadamente un 1% de nuestras basuras. Este valor aparentemente inocuo, significa alrededor de 8.000 Kg de basura domiciliaria tóxica que los rosarinos arrojamos diariamente al basurero municipal. Forman parte de este porcentaje restos de pinturas, solventes, medicamentos, herbicidas, insecticidas, pilas, etc., productos inocentes en su apariencia, pero capaces de ocasionar más de un disgusto si se realiza un manejo inapropiado de los mismos. Aunque la solución no pasa solamente por un buen manejo, que por supuesto es indispensable, sino por ir reemplazándolos por otros productos inocuos, pero igualmente útiles.

En el marco del área de trabajo sobre Ciudades Sustentables y bajo el lema "Reciclar es el método de la Naturaleza" el Taller Ecologista inició una campaña en 1992 que por primera vez en Rosario, logró que sus habitantes adopten una actitud distinta a la hora de abrir el tacho de basura: recolectar las pilas usadas.

Las pilas usadas constituyen residuos tóxicos altamente peligrosos, arrojados a la basura desprenden sus sustancias tóxicas como el mercurio y el cadmio, y contaminan el suelo y las napas o cursos de agua. Decíamos al lanzar esta campaña que se estima que una micropila de mercurio es capaz de contaminar 600.000 litros de agua. Una pilas alcalina 175.000 litros, una botón de óxido de plata 14.000 y una pila común 3.000 litros, según un informe de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Córdoba. Estas cifras dan una idea del daño que ocasionan estos peligrosos residuos. Cabe señalar que 175.000 litros de agua es mucho más de lo que una persona bebe a lo largo de toda su vida.

La campaña tuvo como objetivo inicial lograr que los consumidores sean conscientes del peligro que entrañan estos elementos y que adopten actitudes más críticas como consumidores.

Se establecieron 180 puntos de recolección en la ciudad, y se recolectaron en la primera etapa unos 6.000 Kg de pilas, que se clasificaron por tipo y se almacenaron en recipientes plásticos especiales. La Municipalidad construyó cuatro repositorios especiales en 1995 y en el año 2000 construyó otro repositorio con una técnica constructiva diferente.

Actualmente, y gracias a las campañas de concientización impulsadas por el movimiento ecologista, el público consumidor reconoce la toxicidad potencial que encierran estos productos y el riesgo que entrañan como residuos. Son muchísimos los municipios y comunas que han tomado alguna iniciativa al respecto.

Los fabricantes de pilas se han visto presionados en los últimos años a realizar esfuerzos para reducir los componentes peligrosos de sus productos. Existen en el mercado pilas que entrañan un riesgo mucho menor que modelos anteriores y sin perder eficiencia. En muchos países se usan y con buenos resultados, diferentes tecnologías para recuperar los componentes químicos de las pilas en desuso y evitar la contaminación en los sitios de disposición de los residuos urbanos.

La campaña del Taller fue modificada a partir de esta realidad, y desde 1996 se recolectan únicamente las micropilas y las baterías de níquel cadmio. El 5 de junio de 2000, se hizo un relanzamiento de la campaña que fue asumida por la Municipalidad de Rosario, con el apoyo del Taller Ecologista y una empresa de telefonía celular.

Hoy se están recuperando el cadmio y el níquel de las baterías recolectadas y se están ensayando metodología para la recuperación de mercurio.

Luego de siete años de experiencias de recolección de pilas usadas en el país, se ha logrado que importadores, fabricantes y comerciantes de productos que llevan pilas con elementos tóxicos, comiencen a ser parte de la solución del problema. Se espera que en el corto plazo ya no circularán más las pilas botón de mercurio, ya que una meta establecida por los principales fabricantes de pilas, fue llegar al año 2000 con cero % de contenido de mercurio en sus productos.

Resta ahora sistematizar y mejorar la recuperación de las baterías de níquel cadmio, con un crecimiento explosivo debido al uso de la telefonía celular, y crear conciencia en los consumidores que prefieran las de níquel hidruro metálico. Para mayores precisiones técnicas, ver el Informe Nº 5 de esta campaña.

Elba Stancich

Septiembre 2000
Coordinación General Taller Ecologista