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CIUDADES
SIGLO XXI
PRIMERAS
JORNADAS LATINOAMERICANAS SOBRE CIUDADES SUSTENTABLES
26
Y 27 de Marzo de 1999 - Rosario - Argentina
Organizadas
por:
Taller Ecologista
Comisión de Ecología
H. Concejo Municipal de Rosario
Reflexiones
finales
La
tendencia en los próximos 25 años se orienta a una
mayor concentración urbana: el 80% de la población
mundial vivirá en grandes ciudades. Preferimos hablar de
bolsones de riqueza dentro de ciudades pobres que a la inversa.
Las grandes ciudades son pobres, debido a que mas del 60% de los
habitantes tienen sus necesidades básicas insatisfechas.
Es necesario repensar la Declaración de Rio‘92, particularmente
en sus principios 3 y 5, en lo que se refiere a erradicación
de la pobreza, promoviendo soluciones locales sin la importación
acrítica de recetas y modelos. Los fines del 90' demuestran
que el libre mercado no es compatible con el desarrollo sustentable
en su dimensión social, cultural, económica y política.
La sustentabilidad solo podrá ser garantizada a través
de la participación en el marco del Estado democrático.
Respecto
de los efectos de la globalización se destacan la fuerte
expulsión social y el desastre ambiental producidos. Especialmente
aparece una aguda crítica a los megaproyectos y a los intereses
que lo impulsan. El progreso hacia la sustentabilidad obliga a una
profunda reflexión desde la economía ecológica
sobre los impactos del consumo de las grandes ciudades –que al demandar
energía, materiales y alimentos provenientes de otros ecosistemas,
muchas veces lejanos que se comprometen y degradan, incluyendo la
generación de residuos-, se 'apropian' de un espacio ambiental
muchas veces mayor que la superficie que ocupan.
La
"Capacidad de Carga Apropiada" o en términos más sencillos
la "huella ecológica", es la cantidad de tierra que se requeriría
en este planeta, para satisfacer nuestro estilo de vida actual,
para siempre.
Estamos
obligados a replantear el modelo de consumo. Es insostenible adoptar
los patrones que se pretenden imponer. Si los seis mil millones
de habitantes de la Tierra adoptaran el estilo americano de vida,
necesitaríamos 2 planetas adicionales para mantenerlo. Cuando
la población humana alcance los 10.000 millones, se necesitarían
5 planetas adicionales.
En
las grandes ciudades la naturaleza esta en el exilio. Debemos por
lo tanto mejorar la comunicación y retornar a la escala humana.
Resulta imprescindible redescubrir cuáles son las necesidades
básicas y vitales de los seres humanos: seguridad, sobrevivencia,
casa, alimentos, libertad, creatividad, ocio, participación,
identidad cultural, afecto y solidaridad. Hoy las ciudades no garantizan
esto; tal como son, hoy están imposibilitadas. Es necesario
diferenciar crecimiento y desarrollo. Hoy nos enfrentamos a un crecimiento
de las cosas y no de las personas. Las ciudades del Sur deben ser
repensadas. Deben mirarse los buenos ejemplos y experiencias, como
el de Estocolmo, una ciudad grande pero donde el barrio sigue siendo
vivible desde la infancia hasta la vejez. Debemos trabajar por ciudades
para la gente, no solo para los autos y para el comercio. Mas aún,
la gente debe participar, debe poder elegir su forma de vida. No
puede pensarse en planificar la ciudad sin aunar el conocimiento
científico con la participación de la gente.
En
Latinoamérica, enfrentamos hoy una situación de no
planificación urbana, territorial y ambiental. Gran parte
de la población de menores recursos está siendo expulsada
hacia la periferia. En gran medida nuestras ciudades crecen ahora
en función del crecimiento de la pobreza. La crisis de las
ciudades es estructural y no sectorial. Hay sin embargo intentos
de revertir esta realidad, como en el caso de Montevideo, Porto
Alegre y Santiago de Chile, donde se consolidan experiencias basadas
en:
·
La descentralización y participación popular
·
Recuperación de espacios para el público
·
Ejercicio del cooperativismo en función de la vivienda popular
·
Prioridades puestas en radicación de los asentamientos irregulares
·
Rehabilitación urbana de los centros históricos
·
Mejoramiento ambiental en los Planes de Ordenamiento Territorial
·
Creación de instrumentos de gestión municipal e integración
social, tales como:
-El
Presupuesto Participativo (Porto Alegre)
-Centros
de Atención Primaria Ambiental (Santiago de Chile)
-Planes
Estratégicos y Planes Urbanos (Rosario, Córdoba, Buenos
Aires, Parana)
En
las ciudades latinoamericanas se destacan también las experiencias
de las ONGs y la sociedad civil:
*Consejo
Ecológico Ambiental de Lo Prado (Santiago de Chile)
*Consejo
Ambiental de Rosario
*Asociación
de Ciclistas Urbanos (Buenos Aires)
*Foro
Ambiental Ciudadano (Buenos Aires)
Las
bases de modelos alternativos están en gran medida en una
instrumentación práctica de la Agenda 21. Particularmente
en la real aplicación de las convenciones internacionales
aprobadas en Río ’92, las que en la práctica no se
concretan. La producción mundial del alimentos hoy podría
abastecer a la población mundial; sin embargo la distribución
vigente evidencia la falta de equidad, ya que este es el momento
en que mayor cantidad de personas padecen hambre. Otra contradicción
paradigmática es que cuando hay un extraordinario avance
tecnológico, vemos también el más grande avance
del desempleo, quizá uno de los mayores problemas del fin
de siglo. No hay ciudad ideal porque no hay una sociedad ideal.
Las
contradicciones de las ciudades ingobernables e insustentables se
expresan en la ocupación de los espacios de preservación
ambiental arrasados por el avance de la pobreza. Se aniquilan las
economías locales en función de los procesos de concentración
y globalización que modifican la dinámica urbana con
impactos de mayor desempleo, aumento de la pobreza y degradación
de la calidad ambiental. Un ejemplo brutal es la proliferación
de los hipermercados y megamercados con sus tremendos impactos y
secuelas sociales, económicas y ambientales.
El
modelo urbanístico debe cambiar. Las ciudades actuales son
sistemas altamente ineficientes, devoradores de energía y
materiales, y con una gran salida de desperdicios y basuras, en
su calidad de sistemas lineales donde se agota el modelo de circulación
centralizada. Se agotan los modelos donde los ciudadanos salen del
borde hacia el centro de las ciudades por la mañana y vuelven
por la noche. El desafío es la construcción de sistemas
urbanos circulares de flujos de materiales y energía.
Como
contraposición a esta realidad, se expresan como alternativas
en construcción:
*mecanismos
de co-gestión participativa de las políticas y acciones
locales
*conceder
y descentralizar el poder
*invertir
las prioridades en función de los que más lo necesitan
*crear
nuevas opciones a partir de asumir la capacidad creadora de la gente
*generar
condiciones de co-responsabilidad
*brindar
y exigir una amplia información socio-ambiental
*sistemas
de información ambiental
*utilización
de los espacios públicos para información
*creación
de bases de datos ambientales
*consolidar
la libertad de opinión, particularmente de las minorías
*instrumentar
las audiencias publicas, la iniciativa popular y el referéndum
*mecanismos
para la mediación y resolución de conflictos
*necesidad
de cogestión de proyectos con reglas claras y confiables
La
definición de cómo debiera ser el futuro de la ciudad
y más aun cuales pueden ser los cambios necesarios para modificar
las actuales condiciones de insustentabilidad requiere del pronunciamiento
e involucramiento ciudadano. Demasiadas veces los informes técnicos
suelen desconocer las opiniones de los vecinos. Pero alcanza con
‘interpretar’ a la comunidad. Debemos identificar claramente los
niveles de participación, diferenciando claramente los meramente
estéticos de los consultivos y decisorios.
Existe
el riesgo de una fragmentación de las luchas ambientales
locales con la pérdida de una visión global.
Agravado
esto por la existencia de un Estado desertor y la crisis de los
partidos políticos que ha exigido una fuerte movilización
social expresada en las organizaciones sociales, ambientales y de
consumidores. En la relación entre ciudadanos y municipios
es necesario garantizar la superación del clientelismo. Hay
un estilo de participación que viene de abajo hacia arriba,
como en el caso de las luchas contra los incineradores, las plantas
de tratamiento de residuos peligrosos y las fábricas ligadas
a la tecnología nuclear, como el caso actual de Despeñaderos,
en Córdoba. En todos estos casos se deben establecer mecanismos
de consulta bien definidos, con reglas claras, capaces de superar
una participación no homogénea.
Las
ciudades sustentables del siglo XXI demandan que construyamos nuevas
formas de habitar, donde resistir y mitigar impactos permitan crear
un nuevo sujeto que sea colectivo. Que pueda, desde nuevos pensamientos
y técnicas organizativas imaginar las ciudades, apropiándose
de sus espacios, saliendo de la dependencia hacia un rol decisorio.
Para construir las ciudades del futuro es imprescindible salir de
la sociedad del espectáculo para ingresar al campo de la
dilatación de la conciencia, la participación y la
solidaridad.
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