CARTA A LOS SENADORES NACIONALES.


Posadas, Misiones, 27 de junio de 2000

Señores Senadores
República Argentina
Referencia: Ley de expropiación para Yacyretá.
Estimados Sres.

Preocupados por la actual situación en la que se encuentra el proyecto
hidroeléctrico Yacyretá, y dada la media sanción de Cámara de Diputados del
pasado 15 de junio, sobre la prórroga de la Ley 23.881, nos permitimos
acercarle las siguientes consideraciones con respecto a los fundamentos
planteados (entre comillas) aprobados en la Cámara Baja:

"La represa de Yacyretá, originariamente proyectada para operar a cota 83,
se encuentra actualmente generando energía a cota 76, con un total de 20
turbinas. Existen opiniones coincidentes sobre la necesidad de alcanzar la
cota proyectada (83), pues de mantenerse la actual situación, se originan
consecuencias financieras, técnicas y ecológicas, que afectan tanto la
poducción de energía con la vida útil de la represa y a la población de su
zona de influencia."

Sin embargo, estas afirmaciones no se corresponden con la realidad. La
elevación del embalse aumentará los problemas sociales y ambientales que han
persistido por tantos años. Los gobiernos deberían considerar como
inadmisible el hecho de generar nuevos problemas e intensificar las penurias
que han padecido y padecen miles de familias, además de seguir agravando
aspectos ecológicos, desencadenantes de problemas sociales.

"Permanecer a cota 76 no permite un rendimiento óptimo de la central,
pudiéndose observar actualmente la vibración de las turbinas por no trabajar
en el regimen adecuado. Además, las aguas en la represa golpean el talud a
una altura para la que no fue diseñada, obligando a realizar un tratamiento
de aislamiento provisorio, ya que el mismo se encuentra preparado para la
cota proyectada (83)."

Es evidente que si la represa fue proyectada originalmente a cota 83, no
tendrá un funcionamiento óptimo en cuanto a lo que se refiere a generación
de energía, y el problema de vibración de las turbinas deberá ser estudiado
y aplicar la solución técnica que corresponda. En cuanto a la protección del
talud por erosión, es posible adecuarlo a la situación de funcionamiento
permanente a cota 76, sería además una solución de mucho menor costo que
resolver luego los problemas generados por la elevación de la cota. Estos
aspectos pueden resolverse y no justifican la necesidad de elevación de la
cota.

"La Central posee 20 turbinas generadoras del tipo Kaplan que de funcionar a
cota 83, alcanzaría una potencia instalada de 3.200 MW y una generación
anual media de 18.000 GWh. En la actualidad, funcionando a cota reducida,
alcanza una potencia de 1.550 MW y se considera que se pierden de producir
8.000 GWh por año (aproximadamente U$S 120 millones por año)."
"Las estimaciones del costo de las obras que deberían realizarse a fin de
llevar la represa a cota 83, varían entre los 700 y 800 millones de dólares.
Además, si se construyen todas las obras a las que se comprometió la Entidad
para llegar a la cota 76 y que aún no fueron ejecutadas, la inversión
necesaria para llegar a la cota 83, disminuiria en aproximadamente 300
millones de dólares."

Argentina no necesita la energía que Yacyretá pierde de producir a la cota
actual. Elevar la cota, incrementaría los costos económicos de los daños que
se ocasionarían, algunos irreversibles e inconmensurables en términos
económicos. Al día de la fecha no existe una evaluación real de los daños
ambientales y sociales a la actual cota de operación del embalse, y las
estimaciones realizadas por la EBY están subestimadas. El Panel de Cinta
Azul del Banco Mundial estima que este costo puede estar entre 700 y 1.000
millones de dólares. El Panel de Inspección del Banco Mundial (1997), estimó
este costo entre 1.000 y 2.000 millones de dólares que se deben adicionar a
los costos "no recuperables" estimados actualmente en unos 10.000 millones
de dólares.

"Por otra parte, la elevación de la cota permitirá cumplir con otro de los
objetivos de la construcción de la represa que es la eliminación de las
posibilidades de inundación en el eje Encarnación-Posadas, peligro que
continuará de mantenerse la obra en la situación actual."

La eliminación de las posibilidades de inundación en el eje
Encarnación-Posadas se deberá a la situación que la inundación será
permanente, por lo que no es un motivo que justifique la elevación de la
cota.

"Si bien la elevación de la cota implicará un aumento en la generación de
energía, también originará un sensible aumento del área inundada, con el
inevitable desplazamiento y reasentamiento de un número mayor de familias,
además de la reorganización de la vida comercial y urbana de los centros de
población."

"Contar con los mecanismos que permitan la elevación de la cota a la
brevedad es de vital importancia, ya que se ha venido desarrollando una
migración interna hacia aquellas zonas que se supone serán inundadas, con
los problemas sociales que esto conlleva."

"Sobre ambas márgenes se ha llevado adelante el reasentamiento de familias,
aunque todavía no se ha concluído con este proceso y para ello es necesario
expropiar más tierras. El reasentamiento no consiste solo en un simple
traslado de personas sino en un plan integral para el desarrollo social y
urbano de las comunidades que resulten afectadas."

Se estima que la población afectada por Yacyretá es hoy de unas 30.000
personas entre Paraguay y Argentina, que podrían llegar a más de 50.000 si
el embalse se llevara a la cota 83. No solo son campesinos y pescadores,
además hay trabajadores de diversos rubros, así como también casi un millar
de comerciantes en Encarnación. El valor obtenido por la venta de energía no
cubrirá los costos sociales y ambientales.

A este nivel (83) el lago cubriría una superficie de 1650 Km2, inundando
unas 80.000 has. en Paraguay y 29.000 has. en Argentina, más allá del cauce
original del río. Al subir el nivel del embalse, de 76m a 83 m, se
duplicaría la extensión de tierras silvestres y humedales inundados con la
consecuente pérdida de biodiversidad y recursos para las comunidades
ribereñas.

Elevar la cota equivale a multiplicar el impacto socioambiental, que está
demostrado que no fue evaluado suficientemente, y en la situación actual se
está muy lejos de haber resuelto los problemas originados. La extensión y
gravedad de los problemas adicionales a cota 83 serían mayores a los
impactos actuales.

Durante los últimos 6 años, los Bancos, los gobiernos y la EBY han fallado
en cumplir con los compromisos asumidos para la concesión del préstamo de
1992, que exigían un progreso substancial e inversiones en mitigación de
impactos ambientales, reasentamiento y compensaciones, y han sido incapaces
de cumplir con los plazos previstos. Sigue estando pendiente una evaluación
exhaustiva de los impactos reales del embalse; el diseño y la implementación
de soluciones a estos impactos, así como los mecanismos efectivos para
resolución de conflictos.

Ante todo este panorama, nuestra posición es que la mejor opción es mantener
en forma permanente el nivel del embalse a la cota actual de 76 m.s.n.m.,
porque ni la población ni el medio ambiente deben sufrir daños adicionales.
Esperamos que los Sres. Senadores debatan el tema con la profundidad que se
merece y que se tomen el tiempo necesario antes de tomar una decisión con
respecto a la prórroga de la Ley de Expropiación, cuyos fundamentos no
compartimos.

Atentamente,

Jorge Cappato, Fundación Proteger- Santa Fe, Telefax: 342-558520. Coordinación en Argentina de la Coalición Ríos Vivos.

Elba Stancich, Taller Ecologista – Rosario, Telefax: 341-4496167

Coalición Ríos Vivos.

Rulo Bregagnolo, Red de Asociaciones Ecologistas (RAE) – Aristóbulo del Valle, Misiones.Telefax 03755-470065. Coalición Ríos Vivos.